Y no nos damos cuenta. Las manecillas del reloj se desplazan segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora. Pasan los días, las semanas, los meses, los años... y podemos dar gracias de seguir aquí para contarlo. Que aunque el tiempo pase, hay gente que siempre estará con nosotros, apoyándonos en cada momento, aunque en algunos momentos nos podamos sentir algo solos en este pequeño gran mundo. Solo es cuestión de darse cuenta de quién de verdad está ahí; tanto para lo bueno, como para lo malo, y seguirá estando el resto de nuestros días.
Personas llegan, personas se van. La vida está llena de idas y venidas, pero al final siempre está esa gente que deja huella en nuestro corazón y se queda para toda la vida.

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