Nunca pensé en que llegaría a quererte tanto, tampoco pensé en que lucharía tanto por ti. Tampoco me imaginé que echarte de menos formara parte de mi día a día. Pero ha pasado. Porque hay cosas de la vida que nunca llegarías a imaginarte, porque piensas que es una cosa imposible, o directamente, ni lo piensas. Pero eso es el destino, que cambia la dirección de su trayecto dependiendo de las oportunidades que aprovechamos o que dejamos pasar. Yo creo que todo el mundo tiene como una "historia" antes de nacer. Un destino. Cosas que la vida le ha preparado, que es como si estuviesen escritas para que le sucedieran. Pero, ¿el destino se puede cambiar? Sí, yo pienso que sí. El destino es como una base de pizza, luego tienes que añadirle los ingredientes, que es algo que eliges tú. Pero la base ya está hecha y eso es prácticamente imposible de cambiar. Aún así, confío en que todo el mundo que luche por ello, puede conseguirlo. Impossible is nothing. O al menos, eso dicen.

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